Los  BODEGONES o naturalezas muertas, suelen ser en general una buena elección a la hora de pintar, utilizando como motivo cualquier objeto que se tenga a mano y que puedas situarlo en el punto de mira adecuado, sin que se mueva ni moleste mientras dura la ejecución.

En el caso de la presente muestra y siguiendo en mi línea de buscar la sencillez en la representación, comprobareis que no hay mucha variedad en los elementos y que me guío más por lo que realmente uso y consumo en mi vida cotidiana, que por intentar realizar otro tipo de composiciones más complicadas en este género.

De ahí, que se repitan los protagonismos de, por ejemplo, las manzanas o los limones. En el caso de estos últimos, la culpa la tiene el limonero cuatro estaciones que planté hace mucho tiempo y cuyos frutos siempre son una tentación en amarillo. En cuanto a las manzanas, también es obvio que predominan las rojas, solo por el mero hecho de que pudiendo elegir el color, me quedo en este caso con el más llamativo. Y si luego les pongo un mar de fondo en lugar de una pared, por poner otro ejemplo, supongo que será por lo mismo que suelo utilizarlo en otros temas, como recurso de un horizonte fresco y azul, en el que dar cabida a todo lo que vuele, incluidos los pensamientos.

Y bueno…que nunca falten en el conjunto ese pan y ese vino con los que se hace camino. Pero ya os digo, sin otras pretensiones más allá de cubrir otro apartado en el capítulo de series pictóricas que aquí os voy ofreciendo, poco a poco y paso a paso..