La gestación de esta serie, donde la guitarra es la protagonista absoluta, se debe a un proceso evolutivo que comenzó con unos simples y espontáneos dibujos, en formatos tan mínimos y desechables como las servilletas de un bar, sin otros recursos que un bolígrafo y sin más pretensiones que las de pasar el rato estando solo.

Aquello se fue convirtiendo en una costumbre y qué sé yo la de servilletas que llegué a emborronar sin darles la más mínima importancia, olvidándolas luego sobre la barra con destino a la basura, o  regalándolas a cualquiera que tuviera cerca y me mostrase su interés por lo que estaba haciendo. Hasta que un día, alguien me enseñó una de aquellas servilletas con mi firma, debidamente enmarcada como si se tratase de una verdadera obra de arte. Creo que fue entonces cuando me di cuenta de que podía y debía esforzarme un poco más, dándoles una nueva categoría, a todo color y sobre soportes más sólidos.

Supongo que entre aquellas etapas de mis primeras guitarras, que a la sazón incluían ojos, manos y pies, en comparación con estas otras que muestran su desnudez, efectuadas en óleo sobre tela, media un largo navegar contra corriente, en el que fui dejando a merced del viento, esas estelas en el mar  de las que nos habla Antonio Machado en su aviso a caminantes, así como la senda de los retornos imposibles y que solo tiene espacio para seguir andando hacia adelante, ya en pleno conocimiento de que no existe un final y que lo único importante en este camino, es seguir caminando.

Guitarras Puzzle A

Guitarras Puzzle B

Guitarras Ventanas

Guitarras Playa